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sábado, 26 de junio de 2021

Lecturas del día 26 de junio de 2021

SÁBADO DE LA XII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, (Cuarta Semana del Salterio) 


Proclama mi alma la grandeza del Señor, 

se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador.

(Lc. 1, 46-50)


¡Paz y bien!

& Lectura del libro del Génesis. (Gén. 18, 1-15) 

«¿Hay algo demasiado difícil para el Señor? Cuando vuelva a visitarte, Sara habrá tenido un hijo»


& Salmo Responsorial (Lc. 1, 46-50. 53-55) 

«El Señor se acuerda de su misericordia»


X Lectura del evangelio según san Mateo. (Mt. 8, 5-17) 

«Vendrán muchos de oriente y occidente y se sentarán con Abrahán, Isaac y Jacob»


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viernes, 25 de junio de 2021

Lecturas del día 25 de junio de 2021

VIERNES DE LA XII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, (Cuarta Semana del Salterio)


Os digo que la misma alegría tendrán los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta.

(Lc. 15, 10)


¡Paz y bien!

& Lectura del libro del Génesis. (Gén. 17, 1. 9-10. 15-22) 

«Sea circuncidado todo varón como señal de la alianza. Sara te va a dar un hijo»


& Salmo Responsorial (127) 

«Esta es la bendición del hombre que teme al Señor»


X Lectura del evangelio según san Mateo. (Mt. 8, 1-4)  

«Si quieres, puedes limpiarme»


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jueves, 24 de junio de 2021

Lecturas del día 24 de junio de 2021

JUEVES DE LA XII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, (Cuarta Semana del Salterio)


EUCARISTÍA DE LA

SOLEMNIDAD DE LA NATIVIDAD

DE SAN JUAN BAUTISTA



Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan, éste venía para dar testimonio de la luz y preparar para el Señor un pueblo dispuesto a recibirlo.

(Jn. 1, 6-7; Lc. 1, 17)


¡Paz y bien!


        Juan, hijo de Zacarías, de familia sacerdotal, el Precursor, debe ser visto como el dedo que señala de manera permanente al Señor: Éste es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo (Jn. 1, 29). El Mesías es quien asume los pecados de todos los hombres y mujeres sin haberlos cometido, los lleva a la cruz, y allí los destruye. El profeta Juan es quien invita a todas las gentes a ser discípulos del señor. Juan Bautista es también quien recupera todo el Antiguo Testamento y se lo entrega a Jesús, el Señor. Él es la voz de la Palabra, resplandor de esa Luz y amigo del Esposo. Él, como María, anuncia el misterio de la Iglesia predicando al Señor, no a él mismo: es el Señor quien debe crecer. Es pertinente, pues, que se celebran ambos nacimientos, el de Juan y el de María -que en el iconostasio oriental forman la Déisis (suplica)-. Ambas figuras flanquean la imagen del Pantocrátor, presidiendo la intercesión del Antiguo y del Nuevo Testamento.

        Su nacimiento pertenece ya a los misterios de la encarnación del Señor y nos introduce en su grandeza. La tradición de todas las Iglesias celebra de manera muy solemne la Natividad de Juan, el Bautista: “su nacimiento fue motivo de gran alegría”, como canta el Prefacio de hoy. En el rito bizantino es una gran fiesta importante y se celebra con una gran vigilia nocturna. La fecha de la Navidad del Precursor se escogió con la relación a la Navidad de Jesús (seis meses antes). Todas estas fechas están relacionadas con el 25 de marzo. No se puede mostrar en la historia de la liturgia que estas celebraciones dependen del solsticio de invierno y de primera, como algunos sostienen.

        El Prefacio propio es un bellísimo comentario a las lecturas de hoy y expresa excelentemente la misión del Precursor. Toda su vida fue entregada a Cristo, sin disfrutar de su presencia. Lo hizo en la oscuridad de la fe. Se cumple aquello que él ya anunció: Es necesario que él crezca, y que yo disminuya (Jn. 3, 30). Juan dio testimonio de Jesús desde antes de nacer (en el seno de Isabel) hasta su martirio cuando “mereció darle el supremo testimonio derramando su sangre”. La liturgia aplica la vocación de Isaías a su persona: Estaba yo en el vientre, y el Señor me llamó; en las entrañas maternas, y pronunció mi nombre. El salmo también se aplica a Juan: Tú has creado mis entrañas, me has tejido en el seno materno. En el Evangelio escuchamos el gozo y el estupor que su nacimiento provocó en los habitantes de la montaña de Judá y que llena de alegría a toda la Iglesia.


& Lectura del libro del profeta Isaías. (Is. 49, 1-6) 

«Te hago luz de las naciones»


& Salmo Responsorial (138) 

«Te doy gracias porque me has escogido portentosamente»


& Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles. (Hch. 13, 22-26) 

«Juan predicó antes de que llegara Cristo»


X Lectura del evangelio según san Lucas. (Lc. 1, 57-66. 80) 

«Juan es su nombre»


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miércoles, 23 de junio de 2021

Lecturas del día 23 de junio de 2021 - EUCARISTÍA VESPERTINA de la SOLEMNIDAD DE LA NATIVIDAD DE SAN JUAN BAUTISTA

MIÉRCOLES DE LA XII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, (Cuarta Semana del Salterio)


EUCARISTÍA VESPERTINA DE LA SOLEMNIDAD DE LA NATIVIDAD DE SAN JUAN BAUTISTA


Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo.

(Lc. 1, 68)


¡Paz y bien!


        Juan asume tipológicamente la figura del profeta Jeremías, como se propone en la primera lectura de la Vigilia de este día de fiesta. Su misión es como la de los profetas, y con mucha más razón fue santificado desde el seno materno. La liturgia aplica los versículos del salmo setenta a la persona de Juan, escogido desde su gestación: En el vientre materno ya me apoyaba en ti, en el seno tú me sostenías.

        San Pedro, como podemos ver en la segunda lectura, también de la Vigilia, sitúa a san Juan, el Bautista, entre los profetas que: estuvieron explorando e indagando sobre la salvación de Cristo. En el Evangelio, también, leemos la anunciación del nacimiento de Juan a Zacarías, su padre, en el recinto del Templo de Jerusalén. Su misión será preparar al Señor un pueblo bien dispuesto.


& Lectura del libro de Jeremías. (Jer. 1, 4-10) 

«Antes de formarte en el vientre, te escogí»


& Salmo Responsorial (70) 

«En el seno materno, tú me sostenías»


& Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro. (1 Pe. 1, 8-12) 

«Sobre esta salvación estuvieron explorando e indagando los profetas»


X Lectura del evangelio según san Lucas. (Lc. 1, 5-17) 

«Te dará un hijo, y lo pondrás por nombre Juan»


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Lecturas del día 23 de junio de 2021

MIÉRCOLES DE LA XII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, (Cuarta Semana del Salterio)


El Señor es fuerza para su pueblo, apoyo y salvación para su Ungido. Salva a tu pueblo y bendice tu heredad, sé su pastor y llévalos siempre.

(Sal. 27, 8-9)


¡Paz y bien!

& Lectura del libro del Génesis. (Gén. 15, 1-12. 17-18) 

«Abrahán creyó a Dios y le fue contado como justicia; y el Señor concretó su alianza con él»


& Salmo Responsorial (104) 

«El Señor se acuerda de su alianza eternamente»


X Lectura del evangelio según san Mateo (Mt. 7, 15-20) 

«Por sus frutos los conoceréis»


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martes, 22 de junio de 2021

Lecturas del día 22 de junio de 2021

MARTES DE LA XII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, (Cuarta Semana del Salterio)


Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan por mi causa -dice el Señor-. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo.

(Mt. 5, 11-12)


¡Paz y bien!

& Lectura del libro del Génesis. (Gén. 13, 2. 5-18) 

«No haya disputas entre nosotros dos, pues somos hermanos»


& Salmo Responsorial (14) 

«Señor ¿quién puede hospedarse en tu tienda?»


X Lectura del evangelio según san Mateo (Mt. 7, 6. 12-14) 

«Lo que deseáis que los demás hagan con vosotros, hacedlo con ellos»


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lunes, 21 de junio de 2021

Lecturas del día 21 de junio de 2021

LUNES DE LA XII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, (Cuarta Semana del Salterio)


MEMORIA DEL RELIGIOSO DE SAN LUIS GONZAGA


El hombre de manos inocentes y puro corazón puede subir al monte del Señor y estar en el recinto sacro.

(Sal. 23, 4.3)


¡Paz y bien!


        Como heredero del marquesado de Castiglione, san Luis creció en un ambiente palaciego propio de su estado durante su infancia y adolescencia. Tenía un carácter vehemente y estaba familiarizado con las artes militares. Era inteligente, apto para las lenguas, las matemáticas, y dotado para la diplomacia. Desde los siete años, según el testimonio posterior de san Roberto Belarmino, que fue su director y confesor, sintió la gracia y el deseo de la oración. En este precioso terreno interior floreció la vocación del seguimiento incondicional de Cristo. A medida que se hacía mayor, cr4ecía el hastío por la vida cortesana y sus vanidades. Estuvo dos años en la corte del rey Felipe II en España. Recibió el don del dominio de sí y buscó la castidad como condición para el seguimiento del Señor. Cuando el joven manifestó su deseo de consagrarse a Cristo sufrió la oposición persistente y casi violenta de su padre. Ayudado por sus confesores, hizo discernimiento espiritual. Finalmente, renunció al marquesado en favor de su hermano Rodolfo, y en el año 1587 entró en la Compañía de Jesús en Roma: “Eligió más la pobreza con Cristo pobre que la riqueza; las ofensas con Cristo ofendido que los honores” (cf. Ignacio de Loyola, Ejercicios 167). Tenía dieciséis años. Después del año de noviciado, empezó los estudios eclesiásticos en Milán y en el Colegio Romano. Había recibido los dones de la oración y de la humildad, y jamás quiso destacar su linaje de procedencia, buscando siempre lo más pobre y los quehaceres más humildes-

        A principios del año 1591, la peste asoló la Ciudad Eterna y con sus compañeros religiosos, se dedicó a la atención de los apestados con suma caridad y diligencia. Él mismo los recogía de la calle para llevarlos a los hospitales. Afectado de un cansancio orgánico, enfermó gravemente. Las últimas semanas quedó silencioso y abrazado al crucifijo. Se le oía decir: “Quiero salir de este cuerpo y estar con Cristo”. Luis era un muchacho que, tocado por la gracia, optó por Cristo en la escuela del discernimiento ignaciano. La oración colecta de la memoria es preciosa: “Dios, autor de los dones del cielo, que en san Luis Gonzaga has unido penitencia con admirable pureza de vida, concédenos, por sus méritos e intercesión, que, si no le hemos seguido en la castidad, lo imitemos como penitente”. Es patrono de la juventud católica.


& Lectura del libro del Génesis. (Gén. 12, 1-9)

«Abrán marchó, como le había dicho el Señor»


& Salmo Responsorial (32) 

«Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad»


X Lectura del evangelio según san Mateo (Mt. 7, 1-5) 

«Sácate primero la viga del ojo»


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domingo, 20 de junio de 2021

Lecturas del día 20 de junio de 2021

DOMINGO DE LA XII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, (Cuarta Semana del Salterio)


Yo soy el buen Pastor, yo doy mi vida por las ovejas -dice el Señor.

(Jn. 10, 11. 15)


¡Paz y bien!


        En este domingo, Marcos termina el capítulo cuarto con el relato de la tempestad calmada. Una narración que presenta tintes pascuales y donde la barca ya posee un pleno significado eclesiológico. Proféticamente, se anuncia la singladura de la Iglesia en el mar del mundo. La otra orilla era ya “tierra de paganos”. Las fuerzas del mal se alzan contra la endeble barquichuela para impedir la misión. Jesús duerme tranquilo en la barca, confiando en el Padre. Está, pero es como si no estuviese. Lo despiertan y él se levanta (se utiliza el mismo verbo de la resurrección). Él exorciza el mar, con un gesto y una palabra solemnes. El mar es una criatura de Dios, y la palabra del Señor sobre este pequeño mar tiene el eco de la voz de Dios, que escuchamos en la primera lectura. Él, Jesús, es la voz de Dios (vox Domini). Los discípulos se sobrecogen de temor, el temor es más fuerte que el que tenían cuando la barca zarandeaba en la zozobra, un temor ante la manifestación divina. ¿Quién es éste? Sin la luz de la resurrección no podrán contestar plenamente a esta pregunta. De alguna manera, el relato simboliza el tiempo de la Iglesia y de la misión.

        El salmo de hoy lo hubiesen podido cantar los discípulos: Se alegraron de aquella bonanza y él los condujo al ansiado puerto. Este “ansiado puerto” es el Reino ya consumado, la otra orilla donde el Señor nos espera resucitado. En la epístola escuchamos la seria exhortación del apóstol: Nos apremia el amor de Cristo (caritas Christi urget nos).


& Lectura del libro de Job. (Job. 38, 1. 8-11) 

«Aquí se romperá la arrogancia de tus olas»


& Salmo Responsorial (106) 

«¡Dad gracias al Señor, porque es eterna su misericordia!»


& Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios. (2 Cor. 5, 14-17) 

«Ha comenzado lo nuevo»


X Lectura del evangelio según san Marcos. (Mc. 4, 35-41) 

«¿Quién es éste?

Hasta el viento y el mar lo obedecen»


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