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jueves, 22 de julio de 2021

Lecturas del día 22 de julio de 2021

JUEVES DE LA XVI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, (Cuarta Semana del Salterio) 


FIESTA DE SANTA MARÍA MAGDALENA



Nos apremia el amor de Cristo para que los que viven ya no vivan para sí, sino para el que murió y resucitó por ellos.

(2 Cor. 5, 14-15)


¡Paz y bien!


        Con gran acierto, el Papa Francisco ha elevado la memoria de santa María Magdalena al rango de fiesta. Ella es el primer testigo de la resurrección y la tradición de Occidente la llama apostola apostolorum (la apóstol de los apóstoles) y la del Oriente isapóstolos (“igual a los apóstoles”). El Papa ha enriquecido la eucología ncon un Prefacio propio. La Misa y el Oficio Divino están impregnados de la alegría pascual.

        Más allá de los problemas de identificación con las diversas mujeres que en la sinopsis y en el IV Evangelio llevan el nombre de María, queda claro que ella fue testigo de cerca de la pasión y sepultura del Señor, así como también de la gloria de su resurrección. La fe, en el Nuevo Testamento, es recibida y divulgada principalmente por las mujeres, tanto en el advenimiento del Mesías (Isabel, la Bienaventurada Virgen María, Ana) como en la pasión, muerte y resurrección de nuestro Señor. Las mujeres -fieles hasta el final- en contraste con los discípulos -que lo abandonaron-. Entre ellas, y la primera, María Magdalena. Ella inicia una lista innumerable de mujeres que aparecen en el Nuevo Testamento y que siguen en la vida y en la historia de la Iglesia. Ellas, junto -y de manera particular y única- con la Bienaventurada Virgen María, se convierten en un paradigma del seguimiento de Jesús y recuerdan que la Iglesia es “esposa y madre” (Papa Francisco, homilía del 21 de mayo de 2018 en la capilla de Santa Marta). Celebramos con alegría (el gozo pascual) la fiesta de santa María Magdalena, que buscó y amó al Señor y contempló la belleza de su rostro.

        La epístola muy adecuada: María Magdalena, que sólo cede3 en gloria a la Madre de Dios, conoció a Cristo en su humanidad glorificada; si lo conoció en la carne, ahora ya no lo conoce más así, sólo lo puede conocer glorificado en su resurrección. Para ella, Cristo ya no es el Maestro que contempló crucificado y sepultado, ahora para ella es “el Señor”, que ha visto resucitado. La resurrección del Señor es para María Magdalena (como para toda la Iglesia) un cambio abrupto e inimaginable. De repente, todo ha cambiado: Él vive.

        El salmo 62 (Oh Dios, tú eres mi Dios) expresa el deseo de la Esposa (la Iglesia), que quiere contemplar el rostro del Esposo, su Señor. El primer verso del salmo, por ti madrugo, evoca el claroscuro de la madrugada de Pascua, cuando María Magdalena va al sepulcro. Es allí donde el Señor la llama por su nombre y ella lo reconoce. El Resucitado la insta a no retenerle, porque, subiendo al Padre, él ya pertenece a todos, pertenece a sus hermanos (es la única vez que el Señor llama a los discípulos hermanos). A ellos debe ir a anunciar lo visto y dicho por el Señor. Así ella se convierte en “apóstol de los apóstoles” (apostola apostolorum), la primera en anunciar a Cristo resucitado.


& Lectura del libro del Cantar de los Cantares. (Cant. 3, 1-4b) 

«Encontré el amor de mi alma»


& Salmo Responsorial (62) 

«Mi alma está sedienta de ti, Dios mio»


X Lectura del evangelio según san Juan. (Jn. 20, 1-2. 11-18) 

«Mujer, ¿por qué lloras? ¿a quién buscas?»


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miércoles, 21 de julio de 2021

Lecturas del día 21 de julio de 2021

MIÉRCOLES DE LA XVI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, (Cuarta Semana del Salterio) 


Aclama al Señor, tierra entera, servid al Señor con alegría, entrad en su presencia con vítores. Aleluya.

(Sal. 99, 1-2)


¡Paz y bien!

& Lectura del libro del Éxodo. (Éx. 16,1-5.9-15) 

«Yo haré llover pan del cielo»


& Salmo Responsorial (77) 

«El Señor les dio un trigo celeste»


X Lectura del evangelio según san Mateo. (Mt. 13, 1-9) 

«Cayó en tierra buena y dio grano»


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martes, 20 de julio de 2021

Lecturas del día 20 de julio de 2021

MARTES DE LA XVI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, (Cuarta Semana del Salterio) 


Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor, dice el Señor.

(Jn. 15, 9)


¡Paz y bien!

& Lectura del libro del Éxodo. (Éx. 14, 21 – 15, 1)

«Los hijos de Israel entraron en medio del mar, en lo seco»


& Salmo Responsorial (Éx. 18, 8-17) 

«Cantaré al Señor, gloriosa es su victoria»


X Lectura del evangelio según san Mateo. (Mt. 12, 46-50) 

«Extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: “Estos son mi madre y mis hermanos”»


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lunes, 19 de julio de 2021

Lecturas del día 19 de julio de 2021

LUNES DE LA XVI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, (Cuarta Semana del Salterio) 


Padre santo, santifícalos en la verdad; tu palabra es la verdad. Cómo tú me enviaste al mundo, así los envío yo también al mundo -dice el Señor.

(Jn. 17, 17-18)


¡Paz y bien!

& Lectura del libro del Éxodo. (Éx. 14, M5-18) 

«Así sabrán que yo soy el Señor, cuando me hayan cubierto de gloria a costa del faraón»


& Salmo Responsorial (Éx. 15, 1-6) 

«Cantaré al Señor, gloriosa es su victoria»


X Lectura del evangelio según san Mateo. (Mt. 12, 38-42) 

«Cuando juzguen a esta generación, la reina del Sur se levantará»


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domingo, 18 de julio de 2021

Lecturas del día 18 de julio de 2021

DOMINGO DE LA XVI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, (Cuarta Semana del Salterio)  


Estoy a la puerta llamando -dice el Señor-: si alguien oye y me abre, entraré y comeremos juntos.

(Ap. 3, 20)


¡Paz y bien!


       Domingo del rebaño sin pastor. 

       Así califica Jesús a la gente que le sigue y, a su vez, se declara a sí mismo como pastor enviado por Dios para reunir y cuidar amorosamente a su pueblo. Por él debe agotarse y darse hasta el extremo, incluso sin poder descansar. Jesús se entregará a sí mismo hasta el extremo en la Cruz. Esto contrasta con los malos pastores que Jeremías denuncia con duras palabras al principio de su oráculo (primera lectura). Jesús realizará el designio de Dios, como vástago legítimo de David que reúne las ovejas dispersas. Con razón el salmo no puede ser otro sino el célebre; El Señor es mi pastor, nada me falta. Si con él (el Señor) nada le falta, con Él lo tiene todo. 

       Así, pues, vemos como la figura de Cristo como Pastor del Pueblo de Dios es el centro de la liturgia de hoy. En él se cumple la profecía de Jeremías (primera lectura): “Yo mismo reuniré al resto de mis ovejas de todos los países adonde las expulsé”. Cristo, en su vida, ya fue Pastor siendo cercano a la gente (cf. Evangelio). Y mediante la cruz, uniendo en uno solo a los pueblos -judíos y gentiles-, dio muerte al odio (segunda lectura). Un solo rebaño y un solo pastor. Esta realidad espiritual se hace presente en la Iglesia de la que están llamados a formar parte todos los pueblos y en la que Cristo Pastor se hace presente especialmente a través del sacerdocio ministerial.


& Lectura del libro del profeta Jeremías. (Jer. 23, 1-6) 

«Reuniré el resto de mis ovejas, y les pondré pastores»


& Salmo Responsorial (22) 

«El Señor es mi pastor, nada me falta»


& Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios. (Jer. 2, 13-18) 

«Él es nuestra paz: el que de los dos pueblos ha hecho uno»


X Lectura del evangelio según san Marcos. (Mc. 6, 30-34) 

«Andaban como ovejas que no tienen pastor»


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